29 sep. 2016

ACCEDER AL EXPEDIENTE NO ES TAREA FÁCIL...




En un sistema judicial como el que está vigente en la justicia nacional —y en muchos otros—, obtener copia de los registros del caso judicial contenidos en el expediente es absolutamente necesario para que los litigantes podamos realizar nuestro trabajo.

Aun cuando todo vaya bien, acceder al expediente suele costarnos demasiado tiempo y esfuerzos. Las razones de estas demoras y esfuerzos innecesarios son consecuencia de las arbitrarias prácticas de los tribunales, que suelen imponernos requisitos inexistentes o evitables de manera absolutamente irracional.

La idea base es “EL EXPEDIENTE ES MÍO”, y el intento de acceder a él, sea leyéndolo, sea obteniendo copias, es una molestia para el poder judicial. Luego de transformar al expediente en “el caso”, las fuerzas judiciales pretenden que intervengamos en el proceso adivinando su contenido. Si pusieran la misma energía e imaginación que ponen en dificultar el acceso al expediente, en la solución de los casos, nuestra justicia sería maravillosa.

Deberían comprender, además, que si el expediente se ha transformado en el caso mismo, se lo debemos a las prácticas de la justicia. Los litigantes no tenemos ningún interés fetichista en obtener copias del expediente y llenarnos de papeles, si pedimos los registros del caso es porque los necesitamos para representar a nuestros clientes. Entre otras razones, el acceso a los registros del caso es necesario para poder ejercer efectivamente el derecho de defensa de las partes, no por ganas de joder.

Entre muchos ejemplos que nos dieron nuestros amigos de Facebook, el siguiente fue el que más llamó nuestra atención, por ser la perfecta manifestación de la lógica irracional de las prácticas que giran alrededor de los registros del caso.

—Buenos días. Necesito ver el expediente del caso 999.

—Lo tiene la contraparte.

—Pero si soy el único presentado, todavía no ha habido traslado de la demanda. Por favor, fijate en el casillero.

—Entonces debe estar en la Asesoría; en el sistema figura como en poder de la contraparte.

—Pero si es un daños por incumplimiento contractual entre dos empresas...

—Lo deben haber pedido confundidos entonces. O por ahí hay una denuncia y se fue a fiscalía, y acá lo cargaron así.

—¿Pero no te podés fijar por favor si está en el casillero?

—No, porque si está y te lo doy a vos, todos empiezan a pedir todo porque piensan que el sistema anda mal.

—¿Me estás jodiendo? ¡Si no hay contraparte, está con un primer despacho y vos me estás diciendo que en el sistema cargan cualquier cosa!

—No sé, vení el jueves entre las 8 y las 10 que es cuando el secretario atiende. Por ahí, para el jueves la contraparte ya lo devolvió...

— ...


A continuación algunos ejemplos dados por otros amigos de Facebook.






















































Sin embargo, afortunadamente, en el mundo de Sus Señorías no todos son iguales. Tenemos excepciones como la del juez Adrián Martin, en cuyo tribunal se dispone:

Ante el pedido de autorización para extraer fotocopias, corresponde señalar que la parte no debe pedir autorización para ello, pudiendo fotocopiar la causa durante todo el horario de atención al público o bien sacarle fotografias en la mesa de entradas


¡Cuánto tiempo y esfuerzo de los abogados y de los miembros de las fuerzas judiciales nos ahorraríamos para dedicarlo a tareas importantes, si esto fuera la regla...!




28 sep. 2016

JURADOS EN BAHÍA BLANCA: DEFENSORES 10 - FISCALES 3






El Fiscal General de Bahía Blanca, Juan Pablo Fernández, cargó nuevamente contra los juicios por jurados, luego de conocerse la absolución de Walter Ullman por el homicidio de Walter Maillet.

El mismo fiscal del caso, Eduardo Zaratiegui, reconoció que en el caso había duda razonable, y elogió el trabajo de la defensa. Agregó que no creía que la absolución se debiera a la presencia del jurado. Si bien él personalmente está en desacuerdo con los juicios por jurados, entiende que los resultados de los juicios “no depende de esta modalidad de enjuiciamiento”.

El Fiscal General, al conocerse la décima absolución sobre trece casos resueltos en Bahía Blanca por el jurado, sentenció:

“Atrasan más de 160 años porque, si bien son constitucionales, fueron establecidos en 1853, cuando no había abogados”.

“En la Provincia se estructuraron de una forma muy particular. Aquí todos los jurados son ajenos al conocimiento del derecho, donde cuatro le pueden imponer su voluntad a otros ocho”.

"Los juicios por jurados no fueron instaurados para tener resoluciones pensadas. No es un avance en materia de República, es un retroceso. La República implica mejores razones para la toma de decisiones y esta modalidad no las da, porque los miembros no explican sus decisiones, las cuales terminan siendo arbitrarias", expuso en otro tramo de la entrevista radial.

Luego, Fernández explicó cuáles son, a su criterio, las incongruencias al evaluar la materia: "Creo que hay que absolver y condenar cuando corresponda. Los jurados se rigen bajo una íntima convicción y muchas veces se encuentra motivada por empatía e instinto porque desconocen el derecho. Con esto se vuelve al oscurantismo en materia judicial".

Las declaraciones del Fiscal General son bastante previsibles. De todas maneras, resultan un tanto particulares. El “atraso” del juicio por jurados nos resulta hasta gracioso. Lo mismo podría decirse de otras instituciones, tales como la prohibición de la esclavitud y de los tormentos. Se trata de cuestiones también atrasadas 160 años... Lo del "oscurantismo judicial" es impagable... Quiere volver a la Inquisición y tilda de oscurantista al juicio público comprensible para todos...

La cuestión del desconocimiento del derecho también es interesante. Otro fiscal de Bahía Blanca cuestiona al jurado poniendo como ejemplo los casos de legítima defensa, supuestos en los cuales la cuestión jurídica sería compleja aun para los abogados. Primero, no debemos olvidar que ese “desconocimiento” es, precisamente, lo que los habilita a intervenir como jurados.

Más allá de ello, si coincidiéramos con esas opiniones, deberíamos admitir que estamos en serios problemas. Instituciones como la legítima defensa, por ejemplo, son utilizadas en situaciones en las cuales la persona debe actuar en el momento, sin tiempo de consultar con un abogado. Si los requisitos de la legítima defensa no fueran comprensibles, la posibilidad de defenderse frente a alguna agresión ilegítima no tendría aplicación práctica. Sin embargo, jamás hemos escuchado que alguien afirmara algo semejante.

El problema real no es el desconocimiento del derecho. El problema sería que las prohibiciones penales fueran incomprensibles para la población en general. Si así fuera, la aplicación de las sanciones penales carecería de toda legitimidad.

Lo que caracteriza la opinión del Fiscal General es la absoluta falta de crítica de la actuación de los acusadores en los juicios. Se cuestiona hasta el hecho de que la defensa elija estratégicamente si decide ir o no a juicio por jurados. ¿Qué se pretende, que la defensa actúe en perjuicio de su cliente? El problema parece ser otro.

Desde el Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (INECIP) tienen una postura contundente: creen que existe ineficiencia en las investigaciones de los fiscales y pruebas de cargo "débiles", que ponen en duda al jurado y lo llevan a decidir por la no culpabilidad.
"Que las absoluciones en Bahía superen largamente la media provincial habla mucho más acerca del esfuerzo que les resta hacer a los fiscales por presentar prueba y casos más sólidos y a capacitarse en litigación oral que a la destacable labor del jurado o a las formas de rendir el veredicto", sentenció el INECIP.
Desde una nota de opinión, publicada el pasado lunes en La Nueva., el doctor José Luis Ares, juez en lo Correccional y docente de la UNS, sostuvo que "si un litigante cree tener un asunto sólido y le va mal al presentarlo ante el jurado, lo que debería hacer la próxima vez es preparar mejor el caso, con más y mejor prueba, afinar argumentos, clarificar conceptos". Para Ares, el jurado bonaerense "goza de buena salud".

La necesidad de preparar el caso de manera adecuada al juicio por jurados fue destacada, además, en un fallo de la casación bonaerense.

El fallo tampoco se priva de advertir a los operadores sobre la necesidad de litigar los casos en forma preparada y responsable, dominando técnicas de litigio adecuadas tanto para las etapas preparatorias y de juicio, como para la etapa recursiva.

Lo que le molesta, seguramente, al Fiscal General Fernández, que repentinamente reclama por resoluciones fundadas —muchas de sus resoluciones no lo son—, es que el jurado no corre a socorrer al fiscal cuando su trabajo no alcanza para obtener una condena... Lo que el Fiscal General debería hacer es aprovechar estas experiencias para que todos los fiscales mejoren sus técnicas de litigio, y para que la presentación del caso ante un jurado no resulte una desventaja para los acusadores públicos.




27 sep. 2016

DEL "SALEN POR LA OTRA" A LA "PUERTA GIRATORIA"





Antes entraban por una puerta y salían por la otra. Parece que ahora no hay más dos puertas, hay una sola y es giratoria. Políticos, jueces y otros personajes se están esforzando con la teoría de la “puerta giratoria”. Cuestionan la “rápida” puesta en libertad de quienes recién son sometidos a investigación y persecución penal, y también la salida de prisión de personas condenadas —sea por salidas transitorias o por libertad condicional—. Los políticos le tiran la pelota a los jueces; los jueces culpan a las leyes; todos putean al “garantismo”.

El ministro Garavano declaró:

"La víctima todavía está declarando o esperando un peritaje y al delincuente ya se le otorgó la excarcelación", señaló.
"A veces el delincuente sale más rápido que la víctima", admitió el ministro. 

El Ministro de Seguridad bonaerense Cristian Ritondo, por su parte, declaró:

... las personas que se animan a denunciar delitos "se quedan más tiempo declarando en la comisaría que el detenido". Por eso, aseguró que la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal trabaja para terminar de una vez por todas con la "puerta giratoria de los delincuentes" que entran y salen de las cárceles.

La senadora provincial bonaerense (Cambiemos) Lorena Petrovich pidió “que se acabe con la puerta giratoria”. Además:

Por último, la senadora bonaerense cargó contra la Justicia porque, señaló, “es la clave fundamental”.


En una entrevista a la jueza Servini de Cubría se puede leer:

La jurista se refirió además a la polémica sobre la excarcelación express que reciben los delincuentes e hizo lugar a la queja de varios funcionarios nacionales, entre ellos el ministro de Justicia Germán Garavano"Es verdad, hay una puerta giratoria para los delincuentes". Y admitió: "Hay dos problemas: uno es que no hay lugar donde dejar los detenidos, porque antes teníamos lugar y ahora no: a veces quedan en la alcaidía de Comodoro Py".

El otro motivo que propicia la "puerta giratoria" —enumeró Servini— es la existencia de normas "como la ley de excarcelación, que debería ser reformada". 

La Ministra de Seguridad Patricia Bullrich, en una entrevista con La Nación, declaró: 

“Hay que terminar con la puerta giratoria”, aseguró... en referencia a la actitud desplegada por el sistema judicial en los últimos años.

“En el modelo anterior, la víctima era el delincuente; nosotros queremos ser más estrictos en los cumplimientos de las penas”, dijo y definió el rol que cumplirán las fuerzas federales.

Y continuó adelantando sus próximos éxitos, como lo hizo en el caso de los prófugos Lanatta en el que tan bien le fue.

Lo llamativo de todo esto es que nadie tiene la culpa del problema del cual se quejan. Más llamativo aún es que los ministros de seguridad parecen ser completamente ajenos al problema. Los responsables serían las gestiones anteriores, los jueces, los garantistas, la ley (no los legisladores), Zaffaroni, el garanto-abolicionismo... pero ellos no son culpables de nada. Nos gustaría señalar solo tres cuestiones sobre estas ráfagas de antipuertagiratoriedad.

• En primer término, echarle la culpa a nuestros jueces penales es sumamente injusto (créase o no, parece que los estoy defendiendo...). Nuestra justicia penal está muy lejos de ser responsable de demasiadas libertades para los imputados o los condenados, especialmente en la clase de delitos que en mayor medida genera estas propuestas/reclamos de mano dura. El informe de la Defensoría General así lo corrobora.

Conforme los datos que surgen del informe del Ministerio Público de la Defensa, Prisión preventiva. Análisis de jurisprudencia e información estadística, en mayo de  2016, el 61% de las personas encarceladas en instalaciones del Servicio Penitenciario Federal eran presos preventivos, es decir, sin sentencia condenatoria firme.

• En segundo término, lo que se ofrece o se propone —y todos lo saben— no resolverá el problema. La receta ya ha fallado cada vez que se ha aplicado, más allá de la afectación generalizada de derechos fundamentales que viene con ella y que no parece preocuparles.

Desde 1992 a la fecha, Argentina ha triplicado la cantidad personas privadas de libertad. Su tasa de población carcelaria a fines de 2013 era de 165 detenidos cada 100.000 habitantes. Estas cifras no incluyen a las personas menores de edad. Estos números ubican a nuestro país por encima de la media mundial (144 c/100.000 hab.). La cantidad de personas detenidas en todo el país en 2012 (66.079) aumentó un 5,5% en 2013 (69.706) (ver)

La sobrepoblación carcelaria y las terribles condiciones de detención, además, parecen no ser problemas a considerar por los partidarios de la mano dura. Quieren preso a todo el mundo, ¿dónde los van a poner? Un ministro de seguridad no puede improvisar políticas de esta manera. Se promete más de lo mismo, es decir, profundizar el modelo represivo que ha estado vigente y no ha solucionado nada.

¿De qué habla Bullrich cuando menciona el “modelo anterior”? Menciona sin parar a las víctimas. Sin embargo, su propuesta no tiene nada que ver con las víctimas y sus derechos. Por eso los dichos de Garavano y Ritondo referidos a que “el delincuente sale antes que la víctima” son pura demagogia. El maltrato que la víctima recibe de los órganos de la justicia penal nada tiene que ver con la libertad del imputado.

• Y en tercer lugar, el discurso binario que se maneja es muy peligroso y es un presagio de los resultados de estas políticas. Están las personas que tienen derecho a adquirir la cualidad de víctima y están, por otro lado, los “delincuentes”.

Se esta intentando establecer un modelo de control represivo que, para vulnerar derechos, está profundizando la idea del “delincuente” como no-ciudadano, como enemigo, como sujetos sin derechos.


La metáfora de la puerta giratoria no tiene nada que ver con una justicia penal que al 61% de personas que priva de su libertad no han sido condenados. No se propone, entre otras cosas, adecuar al siglo XXI un código y una organización judicial napoleónicos. Solo se promete recortar los derechos de los no-ciudadanos en aras de la irrealizable “seguridad”.