21 nov. 2010

INFORME SOBRE EL PODER JUDICIAL


Informe sobre sordos

Prólogo

Por AB



Ayer se me ocurrió navegar por el sitio del CIJ (Centro de Información Judicial). Debo decir que si bien el hecho de que exista una oficina en el Poder Judicial destinada a difundir noticias del poder más oculto al control republicano me parece, en principio, una medida positiva, también me llama a la sospecha.


La afirmación anterior pretende alertar sobre la necesidad de no dejar de controlar la actuación del poder judicial por medios independientes, es decir, de que esta oficina estatal no puede ni debe pretender reemplazar el legítimo derecho ciudadano de hurgar en la actuación de los judiciales que nos plazca, y por las razones que nos plazca.


Desde hace relativamente poco tiempo, dos circunstancias han llevado a la justicia penal a endurecer su cultura de resistencia al deber de someterse al escrutinio del público.


La primera de ellas fue vaticinada por Martín Abregú en un trabajo publicado en la Revista "No Hay Derecho" en 1992. Allí señalaba sintéticamente la judicialización del reclamo político de este modo:


En algún lugar ya fue dicho que de las Madres de Plaza de Mayo habíamos ido a parar, ideologías al margen o muertas las ideologías, a los Abuelos de Plaza Lavalle.

Se trata, entonces, de rescatar esa traspolación que llevaba el reclamo desde el sitial del Ejecutivo al predio del Judicial[1].


Este proceso, que dio mayor protagonismo al poder judicial en la intervención y búsqueda de soluciones en cuestiones explícitamente políticas[2], ha sido acompañado por una mayor atención sobre las prácticas de la administración de justicia y, en consecuencia, y por un tratamiento periodístico de la noticia judicial como noticia central o como nota de tapa.


Hasta hace algunos años, la gestión de los abogados estaba bien delimitada y transcurría, casi exclusivamente, en el ámbito de Tribunales y en sus propios despachos. Las novedades jurídicas aparecían en los diarios reflejadas de manera solapada, como resultado de sus gestiones, y esencialmente basadas en fallos de la Justicia. Todavía resuenan las voces de los periodistas acreditados en Tribunales, leyendo documentos escritos en lenguaje casi críptico, haciéndose eco de los casos más resonantes.

...

La irrupción de casos que podrían denominarse "de alto impacto mediático", ya sea por las personas implicadas, como por las características del hecho en sí, llevan a que los abogados hayan tomado un mayor protagonismo en los medios. Títulos de diarios y revistas, cables de agencias de noticias nacionales y extranjeras y, fundamentalmente, la televisión, se basan en esto para generar, cotidianamente, buena parte de los contenidos[3].


En este sentido, la justicia en general, y la justicia penal en particular, se ha convertido en objeto de atención privilegiada por parte de la prensa y de la sociedad civil. Ello ha generado numerosas tensiones y ha profundizado la conflictiva relación entre la justicia y la prensa.


Como se señalara, este tema era visto como un grave problema hace casi veinte años. El poder judicial, con la velocidad que lo caracteriza para adaptarse a las necesidades de la ciudadanía, comienza a dar algunas tibias respuestas dos décadas más tarde. Veremos qué encontramos en los contenidos del sitio en la primera parte de este informe.





[1] Abregú, Martín, El cazador cazado, en "No Hay Derecho", s. ed., Buenos Aires, 1992, Nº 7, p. 22.

[2] Esta afirmación no presupone que, antes de este proceso, las decisiones judiciales carecían de carácter político. Lo que queremos decir es que la politicidad de toda decisión judicial tradicionalmente ha sido ocultada bajo el peso simbólico del discurso jurídico definido como discurso técnico. Abramovich escribío ya hace tiempo que "el núcleo de las decisiones [judiciales] importa la puesta en juego de principios morales y políticos que cualquier ciudadano está en condiciones de cuestionar y rebatir". Y agregó una maravillosa frase de Enrique Petracchi: "Y esto porque todos los jueces, les guste o no, son políticos. A lo sumo les pasará como al cangrejo, que es crustáceo, pero no lo sabe" (Abramovich, Víctor, Todos los jueces son crustáceos, en Revista "No Hay Derecho", s. ed., Buenos Aires, 1992, Nº 8, p. 3).

[3] Carvajal, Patricio, Los abogados de la justicia mediática, en Revista Fortuna, 9/11/2007, en http://www.revista-fortuna.com.ar/ed_0232/soc01.html.

1 comentario:

galleg dijo...

me gustaría q leyeran esto:
http://www.ncn.com.ar/08/noticiad.php?n=8977&sec=2&ssec&s=noticiad
abrazos!!